Una vez que se ha mostrado en qué consiste la lección
magistral y qué aspectos hemos de tener en cuenta, se puede concluir que dicha
lección magistral debe formar parte del repertorio de recursos que todo maestro
debe tener.
Además, la
utilizaremos para dar información a grandes grupos con una finalidad informativa
primordialmente.
Personalmente, creo que debería utilizarse a partir de la
ESO y quizás mejor aún, desde Bachillerato, ¿por qué? Pues la razón es que la
lección magistral conduce a aprendizajes memorísticos y lo que realmente
buscamos son aprendizajes significativos, además, el niño posee un papel
pasivo; de ahí que sea más lógico recurrir a otras métodos que potencien el
papel activo del alumno como el juego, la experimentación,…
Por ello, la lección magistral, por sus características,
no es muy indicada para la Educación Infantil puesto que sería totalmente
opuesta a la metodología propia de estas edades ya que en EI el papel activo
del alumno es fundamental y donde el juego se constituye como la principal
fuente de actividad y de aprendizaje.
Además, en EI el niño aprende a través de la exploración,
de la manipulación, de la experimentación,…de ahí que no llevemos a cabo la
lección magistral en esta etapa.
Sin embargo, en Educación Primaria podría ser más útil, tendría cabida
en algunos temas relacionados con las Ciencias Naturales y las Ciencias
Sociales. Pero salvo estos temas, creo que la lección magistral tampoco debe
ser muy utilizada en Educación Primaria.