He aquí un gran dilema;
mientras que la gran mayoría de profesores lo ven necesario para que sus alumnos
afiancen y profundicen lo aprendido, los padres no están, en muchos casos, a
favor.
Pero si tenemos en cuenta
las investigaciones...éstas concluyen que no inciden en los resultados en
Educación Primaria, entonces, ¿por qué mandar gran cantidad de ejercicios?
Hemos de ser conscientes que
el niño que no trabaja en clase tampoco trabajará en casa; por ello, habrá que
procurar que trabaje en clase y poder propiciar así algún tipo de reforzamiento
con el fin de motivarlo y que siga aprendiendo.
Mandar gran cantidad de ejercicios
supone saturar a los niños, sabemos que con lo
que trabajan en clase es suficiente; evitemos mandarles tantos ejercicios y
más, sabiendo que muchos niños durante la tarde tienen inglés, fútbol,
danza,…El niño de hoy tiene una agenda muy ajetreada, nada que ver con la
infancia que otros tuvimos donde éramos niños: jugábamos y disfrutábamos.
Personalmente, soy
partidaria de los deberes siempre y cuando:
- sirvan para afianzar lo aprendido en clase.
- no se manden ejercicios en exceso.
- sean tareas atractivas e interesantes.
- sean claras.
- supongan utilizar recursos que en clase suponen más tiempo: buscar en Internet, realizar alguna visita y hacer una redacción partiendo de ella,…