Como se ha definido anteriormente, el aprendizaje
cooperativo es un tipo de aprendizaje en el que los alumnos trabajan juntos
para lograr unos objetivos comunes, es decir, el éxito personal depende del
esfuerzo de todos los que componen el grupo y, el éxito del grupo depende del
esfuerzo de cada uno de sus integrantes. Así, podría afirmarse que el pilar
fundamental que hace posible dicho aprendizaje es la interdependencia positiva.
Para que este tipo de aprendizaje funcione es necesario
que el maestro cuente con cierta formación en torno al mismo con el fin de
llevar a cabo planificaciones realistas; puede ser que al principio cueste
llevar a cabo dicho aprendizaje dado que las técnicas suponen que
los maestros tengamos cierto dominio sobre ellas y que los alumnos se vayan
adecuando a las mismas.Además, para que este aprendizaje funcione, como docentes, tenemos que planificar y clarificar los objetivos que pretendemos y, supervisar, apoyar y evaluar dicho proceso.
Si
como docentes, tomamos el aprendizaje cooperativo como una técnica de
aprendizaje básica en nuestro día a día, terminaremos llevando a cabo la misma
de forma automática, sin necesidad de planificar previamente como lo hacíamos
en un principio. Asimismo, del dominio de esta técnica se debe desprender la
cautela necesaria en nuestra intervención para evitar riesgos como el efecto
polizón o la dispersión de responsabilidades, asignando estas últimas de una
forma acertada.
